algunos dicen que…

Algunos dicen que hay que olvidar el miedo y tirarse de paracaídas, comprar el pasaje y amar sin freno. Otros creen que hay que buscar paz, tener disciplina, y formar un camino que valga pena caminar.

Entonces, dónde quedamos? Para qué estamos? Para soltar o apretar? Para ser aventureros o ser santos? Para bailar o estudiar? Para nadar con los tiburones o para descansar los pies en la arena? Quién tiene la razón y más que eso, quién aprovecha más noblemente su gran oportunidad única que llamamos vida?

Será que no es soltar ni apretar, será que ni nadar con los tiburones ni evadirlos asegura calidad. De paracaídas y salvavidas–de qué sirve ser aventurero sin norte o ser santo sin sabor a la vida?

Es cierto, sé joven. Sé libre. Arrancá, volá, cae, pero también cae en cuenta que la juventud está para algo–no es un momento de ser baboso, porque entre las babosadas, algo se pierde. Ésta es la etapa de identificar dónde es tu babosada y cómo manejarla cuando te encontrás en ella. Creélo o no, superar esta niñez es la llave–y trabajándolo te llevará a tu puesto indicado.

Es cierto, soñá, trabaja, y ejercé la disciplina que te compruebe que vos podes lograr todo, pero a la vez, recordá que en cada etapa de la vida hay un set de luchas, bendiciones, y sentimientos específicos que no se recuperan nunca. Soñá, pero también viví. Viví pero soñá. Un día de trabajo le da sabor a un tarde volada en el pasto y viceversa.

Es cierto, tené una vida de cenas largas, amistades ruidosas, noches bailadas, de caos, de risas que duelen, pero también regalate noches tardes dedicadas a tus sueños, corridas largas de madrugada, y pláticas incómodas con la gente que importa.

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Podrás tomar muchas decisiones prácticas en esta vida, podrás tener muchos ‘logros’ , pero que tu pareja no sea una de ellos. Asegurate de tener nada menos de tu alma gemela a tu lado. Quedate con la persona con quien sería imposible no estar, con la persona que escoges para ser el testigo de tu vida. Es cierto, no todos encuentran al amor de su vida, pero a la vez, hay que comenzar a aceptar que no todos lo andan buscando. Todos tenemos miedo de dejarnos querer. El miedo a perder existe siempre, por eso es esencial encontrar una misión que nos importe más que ese miedo.

Podrás tomar muchas decisiones inteligentes, pero las que vienen del corazón son las que emergen de lo imposible.

Es cierto, tomá, pero saborea la sobriedad de la misma manera. Soltate orgánicamente, aprendé a quebrar el hielo, a entretenerte cuando tengas en el mero pecho la malcriadez. Los cambios pequeños como estos crean personas grandes, personas tolerantes, personas interesantes. Cierto, gozá la comida, el trago, el gusto, pero abrí los ojos. Gozá de lo in-gozable. Los verdaderos gustos son sanos y no se requieren en cantidades para satisfacer.

Es cierto, decí que SI, pero también aprende a decir que no. No quiero hacer eso. No me gusta ese sentimiento. No, eso va en contra de mi. Y uno por uno, te darás cuenta que aunque los SI son increíbles y necesarios no podemos ignorar el NO que emerge desde adentro. Si querés dormir con vos mismo cada noche, tenes que saber quien sos y tenes que ser fiel a eso. Hay una opinión que vale, pero es una voz que no se escucha bien bajo la gritera de la vanidad y la tontería. El ego grita, la paz interior susurra.

Es cierto, viajá. Conoce el mundo, quién dijo que no? El mundo se conoce no por los aviones en que nos subimos ni los hoteles donde llegamos a dejar todo. El mundo se conoce mejor perdiéndose buscando donde rezar, buscando con quien hablar, buscando trabajo, buscando cómo sobrevivir. Viaja, viaja lejos, viaja mucho. Andate para extrañar todo. Andate para que te extrañen. Andate para regresar a casa—y mirar, vivir, y querer todo con otros ojos.

La manera que hablas de la gente, no es único ni camuflado. Ubicate. Ni tus tonterías ni tus conclusiones son nobles. Aprendé la diferencia en tener una opinión y querer hablar. Deja de concluir la vida de la gente cuando no tenes la mas mínima idea de donde estas parada.

Es cierto, aprendé a escribir cartas, a decir todo lo que andas cargando. Aprendé a abrirle el corazón a quien le pertenece. A escribir sin borrar. A rayar sin pensar. De esto hablan todos aquellos que dicen que deberíamos de decir lo que sentimos antes que sea muy tarde. Como si fuera fácil. Como si ya lo hicieron. Deja las lecciones de la vida y la teoría atrás–Escribí la carta. Entregá la carta. Y luego, anda a trabajar. Lee. Jugá tennis. Anda al cine. Hay que aprender a sentir la vida, entregar, soltar, y seguir funcionando después de la entrega.

Y en fin, es cierto, existe la depresión, los traumas, las heridas inolvidables,… la muerte. Existen cosas que nos marcan. Que nos paralizan. Que nos hacen dudar de todo. Pero pasará más que una vez, pero siempre vendrá alguien, vendrá algo. Porque las bendiciones son iguales que los obstáculos, que nunca dejan de venir. Es cierto, que la vida es dura y las cosas complicadas, pero también cierto que esta vida es una euforia. Caminar. Besar, el postre, las papitas fritas. El mar. El cielo. Aprender. La pizza. Aprende a levantar la mirada a todo lo que no has conocido y todo lo que está por venir. El corazón y la vida tiene mucho más que darte, te están esperando cuando estés listo para dejarte ir.

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Entonces qué, dónde quedamos? De qué sirve ser aventurero sin norte o ser santo sin sabor a la vida? De qué sirve amar, sin esa sensación de que lo has hecho bien. De qué sirve trabajar, sin haber logrado algo por esfuerzo? De qué sirve ser exitoso en esta vida, sin tener con quien compartirlo? El truco está en lo difícil de tener que balancear los antojos de la vida con la realidad de las consecuencias.

Es cierto, amigos, la vida es corta, pero como todos sabemos hay momentos que se nos pueden hacer muy largos. Hay que vivir donde estamos, pero a la vez, hay que apuntar para dónde queremos llegar.

Perseguí tu estrella, pero hacelo con los pies sobre la tierra.

In loving memory of Teresa Martinez Frizell who taught us that everyone’s journey is special and can be a helluva lot of fun.

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About Antonella Saravia

Antonella is a New York based writer from Nicaragua.

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